lunes, 27 de diciembre de 2010

Calles de Ana Rosa Bustamante M.

“Yergues tus ojos a través de las brisas
 sin ver
más que  arterias
de tus retinas,

respiras cuando duermes y
te nutre el pan,

las fibras de la vida 
como pájaro incesante


mintiéndote nuevas calles 
 iluminadas,

y  dioses nuevos que besan glaciares.


Un día
todo será un túmulo de barro

nutriendo una flor

que  la  lluvia
llevará  al mar”.


José María Memet

El Poeta de la Aldea 

El niño vio que una montaña
nacía en su mano,
apretó, apretó,
para impedir
que esta creciera;
pero mientras más cerraba
el puño, veía con sorpresa
que entre dedos
los árboles surgían a la luz.
Abrió entonces la mano
y al hacerlo, escuchó
como corría por su palma
un claro arroyo,
a los pájaros
que en los nidos conversaban.
En la aldea lo obligaron
a marcharse:
¡ que era un brujo,
que era el diablo !, le dijeron. 
Desde entonces vaga solo
en todas partes
y el mundo es un pequeño pueblo
en su memoria.

Tedio de Ana Rosa Bustamante M.

Despertó de las miasmas
de estrangulados cisnes,


donde reposan los crepúsculos
descoloridos, 

extraviado en la página
arrugada,
en la vieja esquina.


Ella erguida,
su  pupila bisoja 
la lujuria,

sin embargo,

lo  incitó a esconderse
de la turba

estridente
para amarla.


              II

Si fuera un seño negro,  
un grito royendo bajo una escala,


y morir de un golpe,
funambulando a la vera del abismo,


tragaría esa crisálida aromosa,
                           amorosa y
                                         demorosa,
de su adiós,

la ama de la estrella,

más la ama
lejana 
como una ciudad


con otro idioma.


               III

¡Oh, si fuera un sueño ¡

Hasta cuándo su silencio
diluye aceite entre sus huesos,
y no  desarma este universo
a  tiempo,

empañar el vidrio donde asoma
que un invierno más congelará
las letras que anuncian los disturbios, 
las monedas amanecidas
sobre las palmas
luego estarán frías. 

Las aguas turbias,
agitan
sus frágiles hojas,
en un río,

arboleda
sombría,

que  abren
las puertas

donde ya no está.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Jorge Torres (1948 -2001 ) poeta - Valdivia (Chile)


  Mi situación es buena
          pero todo pertenece al futuro


Ëpoca que no encontró un dócil lenguaje,   que no hizo caminos al andar, pues las cabezas volaron sin voltear  para comprobarlo.  Entonces,  los sueños  se quedaron detenidos por el puñete en la frente ,    y al despertar nadie sabía  donde estaba el paradero de  micros. El festín parlante y seguir enteros en el neblinoso compás para no morir,y otros alcanzaron la nueva academia de silencios, de pausas, de  escondidos gritos y silenciosas cuchillas invisibles y veleidosas, para seguir vivos aquí o en cualquier lugar del mundo.
Nuevos glifos difíciles pretextos de la poesía, prosaicas posturas del espíritu,
motivos rupturistas, sencillas veredas y estremecedoras botas fueron el clima,
y leif motiv lo descifraría el interesado.

Leer al poeta Jorge Torres es avizorar  el fin natural de todos, autor como otros que publicaron en dictadura, sin remedio, sin castigo no más que el dolor, y comprender la retenida poesía de aquellos años, y su repercusión actual.
El habeas corpus, cuerpo, lugar y significado para romper en gritos.  Recurso de Amparo, libro autoeditado en 1975, publicado en el  período más terrorífico de aquellos años.


Ana Rosa Bustamante M.




STATUS DE NÁUFRAGO



Cuando víctimas todos del mismo naufragio
Vosotros,
los que moristeis de muerte total
Vosotros,
Contumaces
ya no sois más mis compañeros deste juego.

Bien lo sabíais;
            tratábase de una cuestión de palabras
(y de su fe irrenunciables en ellas).
            Eso sí,
de mixtura y proporción exacta.
Ustedes,
los ufanos verborreicos
no bastáronles el desangre de esos días
en que campeaba la anemia
tanto y tan perniciosa.
Desatendísteis las palabras que importaban
dándoos con gula al festín parlante.
(Dilema de facultativos el atender
las veleidades de la semiología).

Recordaréis a las blancas susurrantes diciéndoos:
       ¡No le escuchéis!
                      ¡Haced oídos sordos!
Guardia de mi propia vigilia
que es donde mora mi cordura
y este desvarío mío se consuela,
os dije:
   ¡Utilizad las palabras adecuadas!
          ¡No os desgastéis en las vacuas!
                   ¡Utilizad las palabras pertinentes!

Pero, nada.
Bien sabíais que no se trataba de exorcismos ni taumaturgias.
Sólo alimentar el verbo.
SIMPLEMENTE ALIMENTAR EL VERBO.

Se explicarán ahora mis frecuentes ataques de mudez,
una cierta lentitud en el hablar:
                Buscaba la precisión del adjetivo.
                La conjugación cabal.

Y ahora,
que ya no sois más mis compañeros deste juego
junto a tácita convicción
   yazgo
distrayéndome en nuevos ocios,
mementando vuestras vocinglerías:

          YO
el dialítico
    el dialéctico
especulando qué hacer
para cuando la barca de Caronte zozobre y
aferrado a la mísera condición destas palabras,
mantener el exiguo
   status de náufrago
para, socorrido por las potestades, tener
libre acceso a la vastedad de todas esas playas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

OMAR LARA poeta de Nueva Imperial, sur de Chile - 1941





Gran Himalaya

Es un hecho que no subiré jamás a las cumbres del Gran Himalaya;
está escrito que los hombres allí se vuelven dioses
y el poder terrible de la naturaleza disminuye a los seres:
sus pasiones,
a una blanda indolencia.
Pero yo no subiré al Gran Himalaya,
tropezaré con las piedras del camino
me embriagaré con deleznables licores,
seguiré maldiciéndome con ternura.




Sí, es un hecho que el poeta de Nueva Imperial no subirá jamás a esas cumbres,   al menos no voluntariamente,  porque es dulce  energía  que alza el vuelo en el vigor de la lluvia que nutre los árboles del sur, la fuerza de los ríos que dejan de serlo en el  mar con su arrastre de nombres  y objetos; el poeta contempla sereno los grandes fenómenos de la naturaleza para que su pasion no se vuelva indolente.  Harán holladuras prolijas sus pasos entre los verdes hilados,  enfrentará pudientes licores con su lenguaje más querido,  y su ternura irrefrenable explicará  los sucesos extraodinarios de su rumbo sin perturbar el orden del aire.

Ana Rosa Bustamante M.




sábado, 27 de noviembre de 2010

Fernando Reyes Franzani - Chileno 1946

...Quién, alguna vez, olvidó la sombra en casa?

ana rosa

"Epipastos o La contaminación en Santiago"



En Bellavista o en Cummin
una caipiriña,
una baguete, jamón serrano.

Y hablar de ciframientos:

(en el secreto smog de la noche,
el smog oscuro, el tango del smog,
el toma mi smog y danzaremos),

porque nada se repite igual:

la crecida de este año arrasó
con el frío que cerca a varios,

la del pasado,

y se llevó / a la que sin preguntar
nada,
soporta tu pelambrera,
se mantiene lejos: sin ni un librito
que leer,

bailando con una chilca de barro como
una ángela
de gorriones
desterrados
de la memoria.



http://fernandoreyesfranzani.blogspot.com

CLEMENTE RIEDEMANN - chileno (ValdiviA) 1953


"... que la vida  será  un túmulo bajo la lluvia,
esa flor
reunida en el mar”.

ana rosa




Rewind


Siendo apenas un chicuelo 
fui instruido en la vulgaridad de las reformas 
en el desprecio por la revolución. 

En el Kindergarten había tipos que se burlaban de mí 
porque no tenía cartuchera de cuero 
sino un canastillo de plástico rojo 
para transportar mi sanguche de muss con nata fresca. 
Uno de esos forajidos es ahora alcalde de la ciudad. 

O.K. muchachos vengan a bailar. 

Sufrí crisis asmáticas hasta la edad de seis. 
Diez años más tarde me pescó una tebecé. 
Trastornos psicosomáticos al llegar la primavera. 
En diciembre debuté en la cama de una chica. 
A los veinte me pusieron corriente en los cocos. 

O.K. muchachos vengan a bailar. 

Contemplemos reunidos los hermosos amaneceres 
que en televisión han preparado para nosotros. 
Si cada mañana me levanto es porque estoy cierto 
que la vida me adeuda los días más felices. 
Y si acaso no fuese de ese modo mi destino 
me levantaría lo mismo de todas maneras. 


http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/escritos/riede.html
http://www.letras.s5.com/archivoriedemann.htm

viernes, 19 de noviembre de 2010

Stella Díaz Varín 1929 - 2006 chilena

  
Ella es el fragor intocable del sol, y el sol enciende de tan lejos y hace el fuego y quema, así es el decir de su hermosa boca, Stella, la que no puede mirar las estrellas olvidando donde pone el pie.  Podría doblar su hermosa cara y olvidarlo todo en una paciente hamaca dejándose adorar, sin embargo, emprende la lucha, lanza el grito, puede incluso el zarpazo, no olvida que los sueños van olvidando a los hombres, y se dejan morir.  La luna acantila de sombras el alma de todos, pero los sueños no deben dejar marchitarse, porque toda realidad fue un sueño en su germen, atentos, alertas hasta en morir.  Me apasiona, me sorprende y me conmueve, dónde estará su voz alentando el vigor de los somnolientos, Stella ?
Amada por dos grandes de la literatura Nicanor Parra quien le dedicó La Víbora, y por Jodorowsky.

Humberto Díaz Casanueva 1906 - 1992 chileno.





Como un cielo pálido sin la menor intención de lanzarme a los truenos y resplandores que partirá la noche, sea esta de invierno o verano,  como un felino que con su silenciosa danza se acerca sin anunciarse para estrellarme en su encía y sus ojos, su inofensiva garra, de esa manera llegó a mí Humberto Díaz Casanueva. Todo el rigor de sus imágenes intensas y misteriosas mientras cada hoja avanzaba, y sin entender nada, un  extraño afán se apoderaba de mí, como un amor esquivo, quien me tiene en constante hurgar en la memoria para deducir y rumiar como llegar a él, a su verso, a su inextricable poesía, y que sin embargo nada es ajeno al ser humano, no hay divinidades sino un sondeo en la misma realidad, es descortezar permanentemente hasta una sabia que no sé si he de beber, pero que no podré retirar de mis labios.

Ana Rosa Bustamante M.


http://www.letras.s5.com/hdc170304.htm

martes, 16 de noviembre de 2010

El sollozo de Job

Adhiere la muralla a mi espalda
que la quema 
y la muchedumbre, 


sus escofinas,
sus martillos,
escafandras,

los escudos,
sus útiles de trabajo
van arrancándome los ojos 


y rebotan por las aceras,

mi nariz sangra lejos y mis labios deshilachados
mascullan dolorosamente,

apenas los oigo,

no logro encontrar mis dedos
no puedo persignarme,
mis pezones rotos
secretan agrio su calostro,   

todo ha sido arrancado de raíz
y mi esencia me busca,
 me pregunta
¿cuál es la zanja que nos corresponde?

y yo  digo es el sollozo de Job,

su esforzada sonrisa.

Hoy no necesito calor,
sino un témpano
un témpano 
para el dolor.

Tiento, 
busco mis órganos esparcidos
y palpo  pedazos,
                    tiento mutilados,
                                  tiento  hijos solos,

desesperada voy clavando  sombras
para mis ojos.

Necesito vomitar

No basta que la niebla ciegue la sien
en la sombra
podría pulsar aún
bajo el rocío,
no basta que nuestras yemas revienten
de tensión
desconociendo nuestra naturaleza
y se vuelque todo
como leche de unos pechos muertos,
machacar las córneas para ver si pensamos
más,
la revelación de una estrella
su signo de  luz
iluminó   peces profundos,

quizás halle la piedra escrita
bajo una escama negra,
vigile millones de años
la sabia estación construida,

el pilar antisísmico de la usura
sea vértebra  que  se doblegue
al frío
y la mueca indiferente
del estúpido
no nos haga repetir su farfullo
ni el vaniloquio de moda
arrase   lo que nos alienta.
Necesito vomitar esta hora
mi cuerpo ha temblado 
mis palabras han salido 
de los dioses  perdidos,
nuestros sueños han llorado
sus lágrimas de humo.
Quiero tener el dolor,  si éste dolor
no romperá   el escalón firme,
que al limpiar mis párpados la mirada
al frente
sea nítida
ver que no nos hemos muerto
ni nos han matado
 los feroces animales  que
deambulan
entre  tiernas manos y besos
y las noblezas
 que todavía no se extinguen.